Días de regla: bajamos el ritmo, pero no el poder (Fase menstrual: Días 1 al 5) Durante la menstruación, las hormonas como el estrógeno y la progesterona están en su punto más bajo. Es muy habitual sentirse más cansada, con menor capacidad de concentración y con ganas de recogimiento. ¿La buena noticia? ...
(Fase menstrual: Días 1 al 5)
Durante la menstruación, las hormonas como el estrógeno y la progesterona están en su punto más bajo. Es muy habitual sentirse más cansada, con menor capacidad de concentración y con ganas de recogimiento. ¿La buena noticia? Esta fase invita a la reflexión. Es ideal para hacer balance, revisar tus metas y dejar que la creatividad surja en forma de escritura o planificación tranquila.
Darte permiso para descansar y bajar el ritmo no te hace menos productiva, sino más sabia. Escúchate, rodéate de calma y haz lo justo y necesario. Tu cuerpo está trabajando mucho por dentro.
(Fase folicular: Días 6 al 14)
A medida que termina la menstruación, los niveles de estrógeno suben y lo vas a notar: te sientes más animada, más clara mentalmente y con ganas de ponerte en marcha. Este es el momento perfecto para empezar nuevos proyectos, tomar decisiones importantes y, por qué no, lanzarte a algo que te hace ilusión.
Estás en un punto álgido de energía creativa y resolución de problemas. Aprovecha para reuniones, brainstorming o actividades que te reten. ¿Tienes una idea en la cabeza? ¡Ahora es el momento de darle forma!
(Fase ovulatoria: Días 15 al 17)
Aquí es donde alcanzamos el pico de estrógeno y testosterona. ¿Resultado? Confianza, comunicación fluida y muchas ganas de conectar con los demás. Si tienes que hacer presentaciones, entrevistas o reuniones clave, colócalas en esta fase si puedes.
Es el momento en que mejor nos expresamos, en que sentimos que estamos "on fire" y podemos convencer, inspirar y liderar. También es ideal para reforzar vínculos, tanto laborales como personales. Brillas, y eso se nota.
(Fase lútea: Días 18 al 28)
Después de la ovulación, la progesterona se eleva, y con ella pueden aparecer más momentos de introspección, sensibilidad o incluso irritabilidad. Tu energía puede fluctuar y quizás no te apetezca tanto socializar. Tranquila, no es nada raro.
Aprovecha esta fase para cerrar temas pendientes, organizar, revisar y profundizar en tareas que requieren concentración. Es el momento de afinar, poner orden y priorizar tu autocuidado. Nada de forzarte. Aquí lo importante es la escucha interna y el respeto a tu ritmo.
Conectar con tu ciclo menstrual es una forma poderosa de cuidar de ti y de tu bienestar. No se trata de rendir igual todos los días, sino de entender en qué fase estás y qué tipo de actividades te van mejor. Puedes llevar un pequeño registro o diario para observar patrones y anticiparte.
Lejos de ser una limitación, tu ciclo puede convertirse en tu mayor aliada si aprendes a utilizarlo como una herramienta de autoconocimiento. Porque sí, amiga, somos cíclicas, y eso es una superpotencia.