En un mundo donde la exigencia y la autoexigencia van de la mano, las mujeres enfrentan una carga emocional y física que muchas veces pasa desapercibida. La palabra sisifemia proviene del mito griego de Sísifo, el rey condenado a empujar una enorme roca cuesta arriba, solo para verla rodar de ...
En un mundo donde la exigencia y la autoexigencia van de la mano, las mujeres enfrentan una carga emocional y física que muchas veces pasa desapercibida. La palabra sisifemia proviene del mito griego de Sísifo, el rey condenado a empujar una enorme roca cuesta arriba, solo para verla rodar de nuevo al punto de inicio una y otra vez. En términos actuales, se utiliza para describir la sensación de estar atrapada en una rutina interminable de tareas, responsabilidades y expectativas inalcanzables.
Un problema que afecta especialmente a las mujeres, quienes históricamente han sido socializadas para asumir múltiples roles simultáneamente: profesionales destacadas, madres ejemplares, parejas atentas, amigas incondicionales, cuidadoras y, además, mantenerse impecables y emocionalmente disponibles. Esta acumulación de demandas genera una presión constante, que con el tiempo desemboca en un agotamiento físico y mental difícil de revertir.
Síntomas de la sisifemia
La sisifemia no es un trastorno médico reconocido, pero sus efectos son tangibles y pueden derivar en problemas de salud si no se identifican y manejan a tiempo. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Cansancio extremo: No importa cuánto duermas o descanses, la sensación de fatiga persiste.
- Estrés y ansiedad constantes: Una sensación de urgencia y preocupación permanente por cumplir con todas las responsabilidades.
- Irritabilidad y frustración: La falta de tiempo para el autocuidado genera emociones negativas que afectan las relaciones personales.
- Pérdida de motivación: Sentir que cualquier esfuerzo es insuficiente y que todo se vuelve monótono y repetitivo.
- Síntomas físicos: Dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos y dificultades para dormir pueden ser manifestaciones del agotamiento.
- Sensación de culpa: Un sentimiento constante de que no se está haciendo lo suficiente, incluso cuando se está al límite de la capacidad personal.
Factores que potencian la sisifemia
Son varias las razones que explican por qué las mujeres son más propensas a experimentar este fenómeno de la sisifemia:
- Carga mental invisible: La planificación y organización del hogar y la familia recaen, en la mayoría de los casos, sobre las mujeres, aunque no siempre sean ellas quienes ejecuten todas las tareas.
- El mito de la "mujer todopoderosa": La sociedad impone la idea de que una mujer exitosa debe poder con todo sin mostrar signos de debilidad.
- Falta de reconocimiento: Muchas de las tareas que generan sisifemia son invisibles o se consideran una "obligación natural" de la mujer, lo que hace que no se valoren ni se recompensen.
- Expectativas irreales: Desde los medios de comunicación hasta las redes sociales, se refuerzan estándares inalcanzables de belleza, maternidad, éxito profesional y vida social activa.
Por todo ello, romper con este ciclo es fundamental para recuperar el bienestar y evitar consecuencias más graves en la salud mental y física. Aquí enumeramos algunas estrategias clave:
- Aprende a delegar: No es necesario hacerlo todo sola. Distribuir responsabilidades en el hogar y en el trabajo es clave para aliviar la carga.
- Pon límites: Decir "no" es un acto de amor propio. No aceptar más de lo que se puede manejar es esencial para evitar el agotamiento.
- Prioriza tu autocuidado: En tu agenda también tienes que señalar en rojo esos momentos de descanso y actividades placenteras sin sentir culpa por ello.
- Busca apoyo: Habla con amigas, familiares o profesionales de la salud mental te ayudará a encontrar soluciones y reducir la sensación de aislamiento.
- Cuestiona los ideales impuestos: No es necesario cumplir con todas las expectativas externas. Ser suficiente no significa ser perfecta.
La sisifemia es el reflejo de una sociedad que ha exigido demasiado a las mujeres sin reconocerlo. Identificar sus síntomas y buscar herramientas para gestionarla es un acto de resistencia y amor propio. Romper con este ciclo no solo mejora la calidad de vida de quien lo padece, sino que también sienta las bases para una sociedad más equitativa y consciente del valor del bienestar individual.
Ambición obsesiva y excesiva, estrés crónico y cansancio patológico son algunos de los síntomas que te harían preguntarte si padeces este trastorno laboral conocido como sisifemia. De ahí que los expertos aconsejen prestar atención a la relación que mantenemos con nuestro trabajo y su incidencia en nuestra salud mental. ¡No lo dejes para mañana!