Los especialistas señalan que el apego, entendido como la manera en la que nos vinculamos con otros o con nosotros mismos, es fundamental para un adecuado desarrollo personal. Describen las sensibilidades esenciales como disfunciones que suelen ser generadas a partir del aprendizaje y las relaciones con nuestros cuidadores primarios y ...
Los especialistas señalan que el apego, entendido como la manera en la que nos vinculamos con otros o con nosotros mismos, es fundamental para un adecuado desarrollo personal. Describen las sensibilidades esenciales como disfunciones que suelen ser generadas a partir del aprendizaje y las relaciones con nuestros cuidadores primarios y pueden encontrarse en la base de las dificultades para establecer relaciones interpersonales.
Entre las condiciones que dificultan la amistad, destacarían:
1-Ciertas características (timidez, introversión o fobia social, por ejemplo) pueden generar incomodidad en determinados contextos, por lo que intentarán evitarse situaciones que requieran interacción con otros, limitándose las oportunidades para establecer vínculos. Tras ser establecidos y al consolidarse la relación, la persona se va sintiendo más cómoda y consigue mantener la relación, aunque la red social será muy pequeña y pueden presentarse problemas de dependencia emocional.
2-La falta de habilidades sociales puede generar dificultades para establecer vínculos y mantenerlos. Además, serán vínculos muy superficiales.
3-La sensibilidad a la separación describe un gran temor a ser abandonados lo que genera la tendencia a establecer relaciones de gran dependencia, excesivo interés en cumplir las necesidades de los demás y pérdida del sentido de la propia identidad. Esta actitud suele generar rechazo en otras personas que se sienten asfixiadas en esa relación.
Este miedo al abandono puede provenir de experiencias en las que alguno de los cuidadores primarios cambia repentinamente desde una relación muy estrecha a una separación brusca. Podría ser la base del funcionamiento interpersonal al convertirse en adultos.
4-La sensibilidad a la estima se asocia a la creencia de no ser suficiente o válido. En estas personas, la valoración de la propia valía es esencial en las relaciones, pues sienten un excesivo malestar ante las críticas, los desacuerdos o cualquier situación en la que pueda considerarse que están equivocadas o hacen el ridículo.
Criarse en un ambiente de gran competitividad o crítica en la infancia puede considerarse la base de este tipo de funcionamiento en la adultez.
5-La sensibilidad a la seguridad se asocia a la necesidad de protegerse de la sensación de invasión o intrusión de los demás. Las personas desarrollan fuertes barreras y defensas para evitar que los demás se acerquen excesivamente y puedan perder la propia identidad. Puede manifestarse en forma de aislamiento o de mantenimiento de relaciones superficiales en las que no se muestran plenamente. Son personas que lo pasan mal porque viven entre la necesidad de mantener relaciones interpersonales y disfrutar de una distancia de seguridad.
Cuando los cuidadores primarios han ocupado completamente el espacio del niño, han tomado todas las decisiones por él o han juzgado todos sus movimientos e impuesto su propio punto de vista, impidiendo que el niño pueda desarrollar una identidad propia, puede presentarse este tipo de funcionamiento en la dinámica de las relaciones interpersonales que se establecen en la edad adulta.