Los especialistas señalan que, la posibilidad de padecer infecciones del oído, especialmente entre los niños pequeños, se puede reducir aplicando una serie de recomendaciones entre las que destacarían: 1-Alimentar al bebé con lactancia materna si es posible. La leche materna es la mejor opción nutricional porque permite la transmisión de las ...
Los especialistas señalan que, la posibilidad de padecer infecciones del oído, especialmente entre los niños pequeños, se puede reducir aplicando una serie de recomendaciones entre las que destacarían:
1-Alimentar al bebé con lactancia materna si es posible.
La leche materna es la mejor opción nutricional porque permite la transmisión de las defensas maternas al bebé y reduce la aparición de problemas infecciosos. No debe convertirse en una obsesión que genere malestar a la madre que no pueda o no quiera realizarla.
2-Consultar al médico ante los primeros síntomas.
Cualquier síntoma (niño muy irritable o que llora constantemente, pérdida de audición o supuración de líquido por el conducto auditivo, entre otros), debe ser consultado al médico.
3-Controlar las infecciones.
Cuando se está padeciendo una infección respiratoria, es necesario vigilar su evolución para evitar que derive en otras alteraciones como la otitis media. Es preciso controlar la fiebre y beber abundante líquido para mantener una correcta hidratación que facilite la recuperación.
4-Cumplir el calendario de vacunación.
Se recomienda mantenerlo actualizado y comprender que las vacunas ayudarán a evitar infecciones bacterianas que son las que, con mayor frecuencia, pueden generar posteriormente la aparición de otitis media. Además, el pediatra puede recomendar inocular vacunas especificas frente a determinados microorganismos (neumococo y gripe, fundamentalmente).
5-Evitar contaminantes ambientales.
Especialmente el humo del tabaco se considera uno de los factores de riesgo de aparición ya que aumenta las probabilidades de desarrollar infecciones respiratorias que pueden derivar en otitis media.
6-Implementar medidas de seguridad.
Para proteger al niño de la otitis se recomienda impedir que se meta cosas en los oídos, evitar limpiarlos con bastoncillos de algodón (utilizar agua y jabón y secar bien después) y emplear tapones para nadar o lavar la cabeza, para evitar la entrada de agua en los oídos.
7-Mantener una correcta higiene.
Lavar las manos y los juguetes para eliminar los gérmenes que se van acumulando con el paso del tiempo es fundamental para reducir el riesgo de infecciones. Si algún miembro de la familia está acatarrado debe mantenerse una higiene intensa para evitar el contagio por contacto.
8-Seguir el tratamiento prescrito por el especialista.
No se recomienda aplicar remedios caseros ni recurrir a la automedicación porque pueden aumentar el problema. El médico suele indicar calor local, aplicando compresas secas y calientes en la parte externa del oído afectado, y tratamiento farmacológico para mejorar los síntomas. Para reducir el dolor se administra paracetamol y/o ibuprofeno o, si es intenso y no se reduce con los fármacos, se extrae el líquido acumulado detrás del tímpano. Cuando la infección está causada por bacterias, se pueden administrar antibióticos (amoxicilina o amoxicilina con ácido clavulánico, fundamentalmente). También se pueden utilizar antibióticos como tratamiento precoz en niños con mala evolución o que presentan factores de riesgo.