El calabacín es un alimento muy versátil. Admite numerosas elaboraciones. Puede ser consumido en crudo, hervido, frito, cocinado al vapor, a la plancha, al horno o encurtido, por ejemplo. Resulta adecuado para preparar pastas, cremas, sopas o aperitivos, entre otros, y constituye un buen primer plato o un segundo, según ...
El calabacín es un alimento muy versátil. Admite numerosas elaboraciones. Puede ser consumido en crudo, hervido, frito, cocinado al vapor, a la plancha, al horno o encurtido, por ejemplo. Resulta adecuado para preparar pastas, cremas, sopas o aperitivos, entre otros, y constituye un buen primer plato o un segundo, según lo que le acompañe.
Aunque la temporada del calabacín es el verano fundamentalmente, es posible encontrar alguna de sus variedades en diferentes puntos de venta durante todo el año. Cuando vayas a comprar calabacines, se recomienda elegirlos firmes al tacto, sin partes blandas, de tamaño mediano o pequeño, con una piel que no debe presentar imperfecciones y un aspecto brillante. Puedes encontrar calabacines con una gran variedad de formas y colores.
Elige la variedad de calabacín que más te guste o mejor se adapte a la receta que vas a preparar. Los calabacines verdes y alargados presentan una textura firme que te permitirá rebozarlos; los minicalabacines se pueden comer crudos en ensalada o, si lo cortas en bastoncitos, rodajas o láminas finas, se complementará perfectamente con salsas y aliños de todo tipo; los calabacines amarillos son más dulces y presentan una textura más blanda por lo que se utilizan para preparar sopas y cremas y los calabacines redondos resultan adecuados para rellenar, por ejemplo.
Si quieres conservar los calabacines en el frigorífico, introdúcelos en el cajón de las verduras (separados de frutas y tomates ya que pueden acelerar el deterioro del calabacín) donde se mantendrán en perfecto estado 3 o 4 días. A partir de ese momento, su textura se volverá blanda, aunque seguirán siendo aptos para el consumo y será mejor utilizarlos para elaborar sopas, cremas, purés o tortillas porque en estas elaboraciones no es tan importante mantenerla textura.
Si deseas congelarlos, se recomienda escaldarlos entre tres y cinco minutos para destruir las enzimas que puede alterarlos, escurrirlos, enfriarlos, introducirlos en recipientes adecuados y congelarlos a baja temperatura muy corto tiempo.
Para aprovechar sus propiedades se recomienda no pelarlos y consumir el agua empleada para cocerlos (para hacer sopas o cremas, ya que una buena proporción de las vitaminas contenidas en la piel del calabacín se disuelven en el agua). Una buena forma de aprovechar todas sus propiedades (especialmente en calabacines tiernos y de pequeño tamaño), sería en crudo o con un corto proceso de vapor. Una vez lavado, se puede rallar finamente o convertirlo en espaguetis vegetales, por ejemplo para consumirlo en crudo.
Las flores del calabacín se valoran especialmente en la cocina. Para lavarlas, se recomienda enjuagar la parte inferior (no el interior) con agua fría y secarlas con suavidad. Antes de cocinarlas, se deben cortar los estambres empleando tijeras o pinzas largas y estrechas. Se pueden consumir crudas en ensaladas, cocidas al vapor con otras verduras, fritas o rebozadas.