El diagnóstico debe haberlo el médico. Suele analizar los factores (cansancio, estrés, medicamentos o enfermedades preexistentes, fundamentalmente) que pueden estar provocando el sonambulismo. A partir de ahí, si fuera necesario, pautará el tratamiento adecuado. De manera general, el sonambulismo suele desaparecer por sí solo a partir de los 11 años, por ...
El diagnóstico debe haberlo el médico. Suele analizar los factores (cansancio, estrés, medicamentos o enfermedades preexistentes, fundamentalmente) que pueden estar provocando el sonambulismo. A partir de ahí, si fuera necesario, pautará el tratamiento adecuado.
De manera general, el sonambulismo suele desaparecer por sí solo a partir de los 11 años, por lo que no suele precisar tratamiento. Sería necesario consultar al pediatra o a un especialista si el sonámbulo presenta somnolencia durante el día, si el sonambulismo interfiere en algún ámbito de su vida (familiar, social, académico o laboral), si la persona afectada se ha lesionado o existe un riesgo alto de que lo haga o si aparece asociado a momentos de alta tensión o a problemas psicológicos.
Los objetivos del tratamiento se centran en promover la seguridad del sonámbulo e identificar y eliminar los desencadenantes. De manera general, suele recomendarse:
1-Administrar fármacos (normalmente ansiolíticos), aunque no se debe plantear como primera medida terapéutica.
2-Crear un entorno seguro porque puede lastimarse fácilmente (puede chocar, caer o salir a la calle y perderse). Evitar que duerma en una cama alta. Se recomienda que no haya cables, objetos o muebles con los que pueda tropezar, bloquear las escaleras con una valla o puerta de seguridad, asegurar las ventanas y cerrar la puerta de casa con llave. Retirar artículos con los que pueda cortarse, pincharse o quemarse. Si es un adulto, guardar las llaves de los vehículos.
3-Despertares programados, supervisados por un experto.
4-Evitar la activación antes de acostarse. No consumir sustancias excitantes (chocolate o bebidas con cafeína) y no realizar actividades o juegos violentos antes de ir a la cama.
5-Garantizar horas suficientes de descanso. Seguir un horario de sueño regular, acostarse más temprano o dormir una siesta corta después de comer.
6-Llevarle a la cama con calma. El sonambulismo en sí mismo no supone un riesgo para la salud, pero el sonámbulo puede realizar acciones que le dañen a él o a otros. Resulta adecuado guiarle con calma a la cama hablándole con frases sencillas en tono relajado.
7-Mejorar la higiene del sueño. La habitación debe ser un lugar tranquilo y confortable, con temperatura regulada y sin luces o ruidos.
8-Terapia psicológica. Cuando el estrés o determinados problemas psicológicos se relacionan con el sonambulismo, es preciso consultar a un especialista en salud mental. Intentar controlar el estrés y la ansiedad identificando los problemas causantes de tensión y desarrollando estrategias para superarlos. Es necesario expresar tus necesidades y, si se trata de tu hijo, establecer una rutina relajante para antes de dormir (leerle un cuento o un baño templado). Aplicar técnicas para reducir el estrés o para generar relajación.
9-Tratar eficazmente otros problemas (como la apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas o el reflujo gastroesofágico) que pueden precipitar la aparición de sonambulismo.