Originaria del budismo Zen, su nombre significa "meditación sentada" y es una herramienta poderosa para reducir el estrés y fortalecer nuestra conexión interior. La meditación zen se centra en la postura, la respiración y el estado mental. Durante su práctica, el objetivo no es vaciar la mente, sino observar los ...
Originaria del budismo Zen, su nombre significa "meditación sentada" y es una herramienta poderosa para reducir el estrés y fortalecer nuestra conexión interior. La meditación zen se centra en la postura, la respiración y el estado mental. Durante su práctica, el objetivo no es vaciar la mente, sino observar los pensamientos sin dejarse arrastrar por ellos, cultivando así un estado de paz. No se busca alcanzar una meta específica, sino simplemente estar y ser en el momento presente.
Poner en práctica la meditación Zazen en casa es muy sencillo. Tan solo tienes que:
Elige un rincón tranquilo de tu casa donde no haya distracciones. Puedes usar un cojín (llamado zafu en la práctica Zen) para sentarte de manera más cómoda y con la cadera ligeramente elevada, lo cual ayuda a mantener la postura. Si no tienes un zafu, cualquier cojín grueso puede servirte al inicio.
La postura es un pilar en Zazen. Para realizarla correctamente, siéntate en un cojín con las piernas cruzadas en posición del loto. Mantén la espalda recta, como si una cuerda imaginaria tirara suavemente de tu cabeza hacia el techo. Coloca las manos sobre las piernas, con las palmas hacia arriba y los pulgares tocándose ligeramente, formando un óvalo. Mantén la boca cerrada y la lengua en el paladar.
Si te cuesta mantener esta posición, puedes optar por sentarte en una silla, siempre que mantengas la espalda recta y ambos pies apoyados en el suelo.
La respiración en Zazen debe ser natural, sin forzarla. Cierra los ojos o mantenlos medio abiertos mirando al suelo. Inhala profundamente por la nariz y exhala lentamente. Deja que tu respiración sea el foco principal de tu atención, observando su ritmo sin controlarla.
Durante la práctica, es normal que surjan pensamientos. No intentes evitarlos ni aferrarte a ellos; simplemente obsérvalos como nubes que pasan. Este proceso de observación sin juzgar es clave para desarrollar una mayor conciencia de tu propio estado mental.
Para mantener la práctica de la meditación zazen de forma regular y constante es importante que establezcas una rutina diaria, a la misma hora cada día. Lo ideal es empezar con tiempos cortos para luego ir alargando. Ten en cuenta que la meditación es una práctica donde se trabaja la paciencia, así que no esperes resultados inmediatos.