Se conocen numerosas variedades de uva, con características específicas asociadas a factores variables de su cultivo (temperatura, suelo, lluvia, etc.). Los consumidores las diferencian claramente por su color. Las blancas y las negras presentan algunas diferencias nutricionales no demasiado importantes. A nivel nutricional destacaría que se consideran energéticas porque aportan, aproximadamente, ...
Se conocen numerosas variedades de uva, con características específicas asociadas a factores variables de su cultivo (temperatura, suelo, lluvia, etc.). Los consumidores las diferencian claramente por su color. Las blancas y las negras presentan algunas diferencias nutricionales no demasiado importantes.
A nivel nutricional destacaría que se consideran energéticas porque aportan, aproximadamente, 80 calorías por cada 100 gramos (debido a que contienen carbohidratos hidratos de rápida asimilación, aunque su índice glucémico es medio). Presentan agua (más de un 80%), fibra, probióticos, prebióticos, fitoesteroles, carotenoides y polifenoles (fundamentalmente antocianinas, flavonoides y resveratrol). Contienen vitaminas (especialmente B6 y ácido fólico) y minerales (potasio, calcio, fósforo, magnesio, manganeso, azufre, cobre, hierro y selenio, entre otros).
Se consideran adecuadas para personas que realizan una actividad física intensa (deportistas y niños, por ejemplo). Aportan azúcares y nutrientes saludables que favorecen el movimiento y son fáciles de conservar y transportar.
Los especialistas señalan que, entre los beneficios de consumir uvas, destacarían:
1-Actuarían como depurativas. Contienen agua, calcio y otros elementos alcalinos que estimulan el funcionamiento del hígado (encargado de equilibrar el nivel de acidez de la sangre, por ejemplo).
2-Equilibrarían los niveles de glucosa. Algunos estudios señalan que estimulan el funcionamiento del páncreas y la producción de insulina, lo que ayuda a mantener el equilibrio glucémico de la sangre.
3-Favorecerían el funcionamiento del riñón. El contenido en potasio y ácidos orgánicos estimula la actividad de los riñones facilitando su acción diurética y la eliminación de sustancias de desecho, como el ácido úrico, por ejemplo.
4-Funcionarían como un laxante suave. Su contenido en agua y fibra aporta este efecto, pues favorecen el tránsito intestinal.
5-Mejorarían el estado de ánimo. La combinación de carbohidratos, minerales y vitaminas del grupo B resulta adecuada para reducir la fatiga y mejorar el estado de ánimo.
6-Presentarían capacidad antioxidante. Las uvas negras son ricas en antocianinas y resveratrol y, en las blancas, destacaría el contenido en quercetina. La presencia de polifenoles permite reducir el estrés oxidativo (debido al desequilibrio entre la producción de radicales libres y los mecanismos propios del organismo encargados de neutralizarlos) y sitúa a la uva entre los alimentos que presentan un alto índice ORAC (Capacidad de Absorción de Radicales de Oxígeno). Algunas de estas substancias antioxidantes de las uvas se pueden consumir en forma de comprimidos, por ejemplo, pero debe ser consultado al médico.
Algunos estudios señalan que sería recomendable evitar consumir uvas si se padece insuficiencia renal, se sigue una dieta controlada en potasio, se presenta sobrepeso u obesidad, existe la tendencia a padecer cálculos renales formados por oxalatos o a sufrir migraña, por ejemplo. Consulta a tu médico y sigue sus indicaciones.