Cuando practicas running podrían presentarse lesiones agudas (debidas a un incidente concreto, como una caída, con una alta intensidad de dolor, que deben tratarse de inmediato y no suelen repetirse) y lesiones por sobrecarga (asociadas a la sobrecarga de músculos o articulaciones o el excesivo entrenamiento, que se inician con ...
Cuando practicas running podrían presentarse lesiones agudas (debidas a un incidente concreto, como una caída, con una alta intensidad de dolor, que deben tratarse de inmediato y no suelen repetirse) y lesiones por sobrecarga (asociadas a la sobrecarga de músculos o articulaciones o el excesivo entrenamiento, que se inician con una baja intensidad del dolor y pocos síntomas, pero tienden a repetirse y a hacerse crónicos).
Los especialistas señalan que, entre las lesiones más habituales si practicas running destacarían:
1-Distensión o rotura de los isquiotibiales. Se presenta cuando se produce estiramiento, desgarro o rotura de los músculos de la parte posterior del muslo. Los síntomas incluyen dolor e inflamación en esa zona. No calentar previamente, emplear una inadecuada técnica de carrera o realizar un cambio brusco de velocidad son las causas más frecuentes de su aparición.
2-Dolor lumbar. Puede presentarse, de manera repentina o intermitente, dolor en la zona baja de la espalda o en los glúteos. Correr con la espalda encorvada, emplear un calzado con mala amortiguación, incremento en la intensidad del entrenamiento sin progresión adecuada, sobrepeso o debilidad en la musculatura abdominal, pueden provocarlo.
3-Esguince de tobillo. El más frecuente es el esguince por inversión (cuando el pie se tuerce demasiado hacia el interior). Se genera un dolor agudo en la parte externa del tobillo. Puede ser debido a una irregularidad del terreno o al empleo de calzado inadecuado.
4-Fascitis plantar. Es la inflamación de la fascia plantar y provoca un dolor intenso y agudo en el pie. Una pisada incorrecta, el uso de calzado inapropiado, correr sin una correcta transición a velocidad demasiado elevada o pasar de terrenos lisos a escarpados y recorrer distancias demasiado largas sin preparación adecuada, pueden causarla.
5-Periostitis tibial. Es la inflamación aguda o crónica del periostio (membrana que recubre la tibia para protegerla). Produce un dolor intenso en esa zona al comenzar a correr que puede desaparecer tras el calentamiento, volver a presentarse si se continúa corriendo y persistir al terminar. Puede ser debida a cambios demasiado bruscos en la intensidad del entrenamiento, apoyo inadecuado del pie o falta de estiramientos, por ejemplo.
6-Tendinitis aquilea. Es la inflamación del tendón de Aquiles, que causa dolor en la parte superior del calcáneo o rigidez por las mañanas tras el descanso nocturno. La pérdida de flexibilidad del tendón con la edad, sobrecarga, errores en la técnica de la carrera o en el plan de entrenamiento, el uso de calzado inadecuado o el sobrepeso, pueden causarla.
7-Tendinitis rotuliana. Es la inflamación del tendón rotuliano que une la rótula con la tibia. Provoca dolor y rigidez en la parte delantera de la rodilla. La sobrecarga de la zona y las alteraciones causadas por movimientos repetitivos de alto impacto (al saltar o correr por superficies duras, por ejemplo), pueden causarla.