A todo el mundo le ha pasado que ha comprado un cosmético y luego no ha cumplido con sus expectativas. El mercado beauty está lleno de novedades que causan un gran revuelo y que, luego, a la hora de probarlos, siempre aparece algún díscolo que dice que `no era para ...
A todo el mundo le ha pasado que ha comprado un cosmético y luego no ha cumplido con sus expectativas. El mercado beauty está lleno de novedades que causan un gran revuelo y que, luego, a la hora de probarlos, siempre aparece algún díscolo que dice que `no era para tanto´.
Sin embargo, se debe saber que aquí entran en juego dos posibilidades: una de ellas es que, efectivamente, ese producto no sea la panacea, pero también puede ocurrir que sí lo sea y, simplemente, no se esté utilizando de la mejor manera, optimizando todo lo que puede ofrecer. Aquí van unas claves para que se le dé una segunda oportunidad a aquellos aliados que habían generado esa sensación de efecto plof.
Una de las cosas que puede pasar es que el producto no pase desapercibido, sino todo lo contrario, pero en sentido negativo. Por ejemplo, aparece alguna rojez, sale algún granito… esto puede suceder "porque la piel necesita un período de adaptación. Siempre que incluyamos un producto en la rutina, conviene hacer adaptación y, los primeros 15 días o el primer mes, deberíamos no usarlo a diario", explica Estefanía Nieto, directora técnica de Medik8.
"Es como ir al gimnasio. No empiezas haciendo saltos mortales ni cogiendo pesas de 20 kilos el primer día. Hay que ir entrenando el cuerpo para avanzar en los ejercicios. Entendamos la rutina de la piel como algo parecido", defiende Sonia Ferreiro, biotecnóloga y cosmetóloga en Byoode. Esto es común que surja con determinados productos ricos en ingredientes más activos en la piel, "como el retinol y otros derivados de la vitamina A, los ácidos exfoliantes… es muy importante acostumbrar a la piel poco a poco y seguir siempre las instrucciones de uso del producto", añade Raquel González, cosmetóloga y directora técnica de Perricone MD.
También puede ocurrir todo lo contrario: que el producto no es que sea demasiado activo en la piel, sino que no se note nada, pero nada de nada. Aquí entran en juego numerosos factores: "estamos hechos a la idea de que los cosméticos deben hacer un efecto inmediato, pero la realidad es que el beneficio de un cosmético se ve a largo plazo, pasado un mes y, sobre todo, una vez avanzados los 3 o 6 meses de uso continuado", expone Mireia Fernández, directora técnica de Omorovicza.
Pero ¿y por qué sí hay cosméticos que se notan inmediatamente y otros no? "Porque a la hora de formular, puede que una marca desarrolle una fórmula que, además del efecto a largo plazo, contenga ingredientes de acción flash que permitan notar ya una aproximación de lo que ese cosmético hará en el tiempo, pero no tiene por qué ocurrir siempre", apostilla Isabel Reverte, directora técnica de Ambari. De ahí que haya que dar margen a un producto para ver si gusta o no y no darlo de lado en el primer uso.
Otro de los factores determinantes para ver si un producto parece bueno o no, suele ser que haga pelotillas y, claro está, si las hace, se considera de baja calidad. "Sí puede ocurrir que un producto que genera gomosidad o bolitas corresponda a una mala formulación, sobre todo cuando incluye parafinas o siliconas muy concretas, pero lo más habitual es que suceda porque no se lleva bien con otros cosméticos que se estén aplicando", explica Natalia Abellán, directora técnica de Rosalique.
"Las marcas suelen formular pensando en que todos sus productos se puedan aplicar juntos y asegurar así que no generan pelotillas, dicho informalmente. Sin embargo, como la tendencia es combinar diferentes cosméticos de distintas firmas, esto puede suceder alguna que otra vez y no siempre significa que el producto sea malo, simplemente es que no combina bien con otro que se haya utilizado", sostiene Ana Yuste, asesora facial en Purenichelab.com.
Por último, también puede ocurrir que se haya pasado "con la cantidad de productos y se le haya aportado a la piel más de lo que pueda asimilar, creando demasiadas capas de cosmético. Esto facilita que salgan pelotillas", concluye Marta Agustí, directora técnica de Boutijour.