Si cada vez que tomas un helado o un comestible que ha estado guardado en la nevera durante un tiempo o de lo contrario has comido un caldo o bebido un chocolate caliente y has comprobado como tu dentadura está dolorida, es lo que se conoce como sensibilidad dental. Es ...
Si cada vez que tomas un helado o un comestible que ha estado guardado en la nevera durante un tiempo o de lo contrario has comido un caldo o bebido un chocolate caliente y has comprobado como tu dentadura está dolorida, es lo que se conoce como sensibilidad dental. Es una molestia que se produce cuando los dientes entran en contacto con estos alimentos o con unos que son muy ácidos, como puede ser el zumo de limón o de pomelo o aliños como el vinagre. Lo recomendable es que acudas al dentista cuanto antes para saber que se esconde detrás: pueden ser los principios de una caries, que el empaste ya esté lo suficientemente gastado como para ser efectivo, que insistas demasiado a la hora de cepillar las piezas dentales haciendo demasiada fuerza con el cepillo, que consumas demasiadas bebidas azucaradas o que estés durmiendo y no te des cuenta de que tus dientes rocen unos contra otros (es lo que se conoce como bruxismo).
Pero, ¿qué es lo que sucede exactamente en nuestra dentadura? Debajo del esmalte se encuentra la dentina y cuando hay desgaste está queda al descubierto, sintiéndose más vulnerable. Esta se compone de unos túbulos que sirven como puerta de entrada para "el calor, el frío y otros elementos externos, que encuentran un acceso hasta los nervios y las células interiores del diente, activando la sensación de dolor por hipersensibilidad", explican desde quironsalud.com. La hipersensibilidad dental también podría producirse en el que caso de que exista "una retracción de las encías", añaden. Esto se produce debido a un cepillado brusco, provocando que parte de la raíz del diente quede al descubierto.
Para reducir esta sensación, prueba a renovar tu cepillo dental por uno más suave, intenta no hacer tanta fuerza a la hora de limpiar los dientes, utiliza la seda dental para eliminar los restos de placas que se acumulan en la boca, incorpora a tu rutina de higiene un colutorio para dientes sensibles y procura realizar varios enjuagues al día con este producto tras el cepillado. También podría ayudar reducir el consumo de bebidas carbonatadas y de alimentos que contengan una alta cantidad de azúcares.
Si al levantarte por la mañana notas como te duele la cabeza o la mandíbula podrías padecer bruxismo, una patología en la que los pacientes rechinan las piezas dentales unas contra otras de forma involuntaria, provocando un desgaste en las mismas. El estrés, tener problemas respiratorios o no llevar una correcta alimentación son algunas de las causas que estarían detrás. Dormir con férulas de descarga en la dentadura ayudaría a relajar los músculos y a mitigar los síntomas, así como acudir a un fisioterapeuta para que realice masajes en la zona afectada.