La fama de los champanes franceses llega a todas las partes del mundo. Sus caldos son muy apreciados, por su sabor, su exquisitez y por la larga historia que tienen tras de sí. Muchos de ellos procedentes de bodegas más que centenarias, que han aguantado los envites de la historia, ...
La fama de los champanes franceses llega a todas las partes del mundo. Sus caldos son muy apreciados, por su sabor, su exquisitez y por la larga historia que tienen tras de sí. Muchos de ellos procedentes de bodegas más que centenarias, que han aguantado los envites de la historia, convirtiéndose en claros referentes. Hablamos de champanes tan exquisitos como Veure Clicquot, Dom Perignon, Moet & Chadom o Ruinart. Un chin-chin por todos ellos.
Es uno de los champanes más reconocidos de Veure Clicquot. La maison, cuya dirección se atrevió a dirigir Madame Clicquot, una joven, viuda a los 27 años, que heredó la empresa fundada por su suegro en 1772. Más de dos siglos de savoir faire y de historia le avalan, con caldos exquisitos, entre los que destaca La Grande Dame. Su cosecha de 2015 fue una añada excepcional, bañada por el sol, con el que se consiguió crear un vino lleno de tensión y elegancia, elaborado con uvas pinot noir, con un aroma de ligeras notas florales de jazmín y acacia, que se convierten en notas afrutadas de pera y naranja clementina.
Se necesitan nada menos que ocho años de elaboración para alcanzar un diálogo armonioso entre el carácter de la añada y la firma Dom Pérignom. De ahí que sus caldos sean tan valorados y exclusivos. Su añada 2013 de Dom Pérignon Vintage es una armonía perfecta entre las uvas pinot noir y las chardonnays. Una cosecha tardía, que reveló un prometedor equilibrio entre acidez y cuerpo. Al beberlo, primero notarás matices cítricos. Después, una faceta más vegetal. Y por último, matices de especias. Una auténtica delicia, perfecta para el primer brindis del año.
Es el champán más icónico de la casa Moët & Chandom. Fue creado en 1869 y se distingue por su brillante frutosidad, su seductor paladar y su elegante madurez. Se crea a partir de más de 100 vinos diferentes, de los cuales entre un 20% y un 30% son vinos reservas especialmente seleccionados para hacer este exquisito caldo de tres variedades de uvas.
A la vista, tiene un color amarillo pajizo dorado con reflejos verdosos. Al gusto, encontrarás matices de manzana verde y cítricos, frescos matices minerales, de flores blancas y la elegancia de las notas rubias, como el brioche, cereales y frutos secos.
Algo menos conocidos que los anteriores, los champanes de Mumm son igualmente apreciados. La fecha oficial de fundación de Maison Mumn data de 1827, pero mucho antes esta familia ya se había iniciado en el negocio de producción y venta de vinos, ubicado en Colonia (Alemania), en el valle de Rhin. Fue a inicios del siglo XIX cuando los hijos del fundador apostaron por los vinos espumosos que se producían en la región de Champagne en Francia, estableciendo una sucursal en Reims.
Uno de sus caldos más icónicos es el Mumm Gran Cordon, que se obtiene a partir de más de 100 caldos con uvas pinot noir, chardonnay y meunier. Lo reconocerás por un listón rojo moldeado directamente en la botella de vidrio.
Es otro icono del champán francés. Un caldo que incluye entre 25 y 30 crus de chardonnay diferentes, que reflejan la rica diversidad del terruño de la región de Champagne. Es un vino cosechado a mano y envejecido en bodegas durante 2 ó 3 años. Visualmente tiene un bonito color amarillo pálido, con reflejos verde jade. En nariz revela aromas de fruta fresca y flores blancas, con toques de jengibre y granos de pimienta rosa. Al paladar, destaca por aromas frescos de cítricos maduros y frutas tropicales. Con un final largo y delicado.